La Cuestión de las Islas Malvinas, un caso de colonialismo en el SXXI
En el Siglo XXI todavía quedan algunos territorios pendientes de descolonización. Como se explicará a continuación, las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes se encuentran en esa situación, ya que fueron ocupados ilegalmente por el Reino Unido en 1833.
Desde su descubrimiento por navegantes españoles en el año 1520, las Islas Malvinas estuvieron bajo la jurisdicción de España, según los primeros instrumentos internacionales que delimitaron el "Nuevo Mundo". A lo largo de los siglos XVI y XVII, España mantuvo un control efectivo sobre la región austral de América, incluyendo las Islas Malvinas, mediante diversos tratados internacionales de la época.
Sin embargo, hacia mediados del siglo XVIII, las Islas Malvinas comenzaron a ser objeto de interés para potencias como Gran Bretaña y Francia, que buscaban establecerse estratégicamente frente al estrecho de Magallanes. En 1764 Francia estableció el asentamiento de "Port Louis" en la Isla Soledad, pero posteriormente reconoció el derecho de España sobre las islas y las entregó a las autoridades españolas en 1767.
Las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes con parte integrante del territorio nacional argentino. El título se remonta a 1810 por el principio uti possidetis al ser el país legítimo heredero de los incuestionados territorios continentales, insulares y marítimos que habían pertenecido a España. Desde entonces, los gobiernos argentinos desarrollaron actos en ejercicio de la soberanía sobre las islas de manera ininterrumpida.
Sin embargo, el 3 de enero de 1833 este ejercicio se vio violentado cuando, mediante el uso de la fuerza, el Reino Unido expulsó a las autoridades argentinas y tomó medidas para impedir el asentamiento de argentinos desde el territorio continental y favorecer el establecimiento en las Islas de súbditos británicos. Mediante este acto de fuerza, contrario al derecho internacional de la época, se quebrantó la integridad territorial de la Argentina, una situación que ningún Gobierno argentino ha consentido en 192 años de historia.
En el marco del proceso de descolonización, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó el 16 de diciembre de 1965 la Resolución 2065 (XX), en la cual reconoce la existencia de una disputa de soberanía relativa a la Cuestión de las Islas Malvinas. Esta caracterización de la disputa como una situación colonial especial y particular, reafirmada en resoluciones posteriores y por las resoluciones del Comité Especial de Descolonización, reconoce la especificidad de la Cuestión de las Islas Malvinas, la cual debe resolverse por medios pacíficos a través de la negociación entre las partes, la Argentina y el Reino Unido, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas.
En dicho marco, se inició un proceso de negociaciones bilaterales que se extendió hasta el año 1982. Durante ese período, ambos países analizaron varias hipótesis de solución de la disputa, lo que demostró la voluntad de hallar una solución negociada a la controversia de soberanía.
El trágico conflicto armado de 1982 en ningún modo puso fin a la disputa de soberanía ni tampoco la resolvió. Entre 1982 y 1988 la Asamblea General adoptó otras 7 resoluciones sobre la Cuestión de las Islas Malvinas en las que reafirmó la existencia de la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido y llamó ambas partes a reanudar las negociaciones.
En ninguna de dichas resoluciones, ni en las adoptadas posteriormente por el Comité Especial de Descolonización, se hace mención al principio de libre determinación. Los actuales habitantes de las Islas Malvinas no son reconocidos como un pueblo por las resoluciones de las Naciones Unidas. Se trata de una población británica trasplantada desde el Reino Unido. A diferencia de los casos clásicos de colonialismo, en la Cuestión Malvinas no existe un pueblo sometido a una dominación por una potencia colonial. Por tanto, el principio de la libre determinación de los pueblos resulta inaplicable al caso.
El “referéndum” convocado por el gobierno ilegítimo de las Islas en el año 2013, que fue realizado sin intervención de la Asamblea General, fue un mero ejercicio volitivo que no altera la situación existente, dado que un acto de usurpación como el ocurrido no valida aceptar que los habitantes de las islas se transformen en árbitros de una disputa territorial de la cual su propio país es parte. Es decir, hay aquí una situación colonial pero no una población colonizada.
Para la Argentina, el compromiso con la solución pacífica de la controversia bilateral con el Reino Unido tiene desde 1994 jerarquía constitucional. En dicho año, la República Argentina incluyó en su Constitución Nacional la Disposición Transitoria Primera que establece que la recuperación del ejercicio efectivo de su soberanía conforme el derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes es una política de Estado y constituye un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.
Suriname ha respaldado históricamente los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Mencionado apoyo se ha expresado tanto a nivel bilateral como en los ámbitos multilaterales de Naciones Unidas, OEA y CELAC.
El 3 enero de 2024 se cumplieron 192 años de la ocupación ilegal por parte del Reino Unido de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Es necesario hallar una solución justa y duradera a esta cuestión colonial. El apoyo en todos los niveles de los países de la región y de la comunidad internacional contribuirá a resolver, más temprano que tarde, esta disputa de soberanía.